por Pablo Amalfitano
Si tuviéramos que mencionar la característica más llamativa hasta el momento de la primera Copa del Mundo disputada en continente africano sin dudas sería el carácter sorpresivo con el que cuenta. Lo inesperado se adueñó del protagonismo desde el primer instante, cuando la selección mexicana no logró un resultado positivo frente al conjunto sudafricano, a priori bastante inferior pese a ser local.
La primera gran sorpresa fue el tropiezo inicial del candidato de todos. España manejó la pelota durante más del ochenta por ciento del partido frente a los suizos pero, paradójicamente, sufrió una derrota inmerecida por 1 a 0. Sin embargo, el equipo de Del Bosque logró clasificarse a los octavos de final luego de doblegar de manera justa al Chile del argentino Marcelo Bielsa y al débil Honduras.
Las eliminaciones más sorprendentes fueron, quince días más tarde, las del campeón y el subcampeón de la edición anterior del certamen, celebrada en territorio alemán. Italia y Francia, grandes potencias futbolísticas, se encontraron en la final en 2006 y, cuatro años después, en el aeropuerto para volver a casa, tras terminar últimos en sus zonas. De todos modos, Zinedine Zidane por el lado de los franceses y Francesco Totti en el de los italianos constituyeron las máximas ausencias para ambas selecciones y una de las razones más significativas de las dos fugaces participaciones mundialistas.
Por otra parte, las descalificaciones en la primera ronda que también resultaron inesperadas pero que tuvieron menos importancia fueron las de Dinamarca, que compartía su zona con Holanda, Japón y Camerún y había tenido una espléndida etapa de clasificación, y la de Costa de Marfil que, a pesar de haber integrado un grupo complicado junto a Brasil, Portugal y Corea del Norte, llegó a su segundo Mundial consecutivo con una gran base constituida, pero no logró ser lo suficientemente efectivo frente a los favoritos de la zona.
Por su lado, Ghana se convirtió en el tercer equipo africano en lograr ubicarse entre los ocho mejores, luego de que Camerún lo lograra en 1990, en Italia, y Senegal en 2002, en Corea y Japón.
Parece ser que el desarrollo transitorio del certamen ecuménico continuará con aditivos inesperados, ya que, definidos los cruces de cuartos de final, Sudamérica cuenta con la mayoría de las plazas. Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, de ganar sus cruces con Alemania, Holanda, Ghana y España, respectivamente, protagonizarán una semifinal totalmente latinoamericana. Habrá que esperar hasta el próximo viernes, cuando comiencen los cuartos de final, para saber cómo sigue esta historia y si lo realmente inesperado se apodera de las instancias finales en Sudáfrica 2010.




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